Con Cucurucho Por Favor

Y un año más el verano se fue. Y sí, llegan los edredones y las noches a las siete de la tarde, y los atascos, y los madrugones y el frío arropado por chaquetas, y jerseys tamaño hiper mega maxi XXXXL, pero que queréis que os diga yo. A mí siempre me encantaron esas tardes de domingo mirando el color azulón que empezaba a cubrirlo todo a las seis y media de la tarde. Que sí, que hace frío, pero a mí nadie me impedirá tomarme mi polo de limón a las doce de la noche aunque fuera la temperatura sea genial para criogenizar a Walt Disney. Yo seguiré llevando minifaldas los viernes por la noche (con medias de medio metro de grosor, pero la falda bien corta), y seguiré quedándome en pie hasta las tantas todas las noches, me levante a las once o me levante a las seis. El verano es muy bonito, pero no tiene ese amanecer sobre Madrid que se ve desde la carretera de la coruña a las siete y media de la mañana.

Yo nunca he sido muy fan de las modas, pero a aquellos que ahorran para comprarse esas botas de cuero con correas o tachuelas de 200 euros, les recuerdo que a más frío, más prendas, y mayor número de combinaciones posibles. Los hay negativos que dicen ¿y qué me dices del peñazo qué es tener que pensar todos los días qué ponerse? Pues yo les digo dos cosas; primero, por mucho que os guste el destape, en verano también os vestís, y segundo, no engañáis a nadie, os produce el mismo o mayor placer elegir pantalones, zapatos, blusa y chaqueta que elegir el bikini o bañador. Total menor cantidad de prendas supone mayor tiempo derivado a elegir y a la inversa, es decir, el juego es mayor pasado el estío.

¿Y qué me decís de las luces? ¿Y del color? Que sí, que el verano en el norte es verde precioso, y el sur está teñido de colorines por el reflejo del sol en el mar pero al fin y al cabo el norte es verde siempre, haga frío o haga calor y el sur, en fin, ¿qué queréis que os diga? El sur seguirá tan maravilloso le eches lo que le eches. Pero por mucho que os empeñéis el otoño seguirá siendo amarillo, ocre, naranja y rojo. Y sí, un poco marrón también, pero hasta el verano tiene su marrón propio.

Dejad de hablar de los Gin Tonics de la playa, de los atardeceres maravillosos y de los helados a cualquier hora. El alcohol calienta más en invierno, el sol sigue poniéndose en otoño y que sepáis que alguien me dijo (aunque no recuerde quién) que siempre es buen día para un helado. Pero eso sí, con cucurucho por favor.

20131022-113410.jpg